EL RESEÑARIO / No. 209


 

Ellos, los de alas, revolotean en esta isla



Edgar Magañan

 

Otra isla llena de pájaros
Benjamín Valdivia
Universidad de Guanajuato, 2018



En Otra isla llena de pájaros (Universidad de Guanajuato, 2018), Benjamín Valdivia alude a la conciencia poética como fuente creadora. Es materia extensiva del sentir humano reflejado en los más de cincuenta poemas que reúne esta edición, donde confluyen los pájaros que revolotean más allá de la pasión para hacerse palabra y declarar libertad.

Los mundos giran para proyectar las percepciones, la luz se extravía en el vapor de la noche. Una pirámide funge como plataforma del mundo y, entre los rostros, corresponde el que no puede elegirse. Los cinco sentidos son génesis y éxodo, pero hay un sexto. La expresión continúa cuando a través de los límites de la luz se conoce directamente una prolongación del tiempo. El agua, líquido vital, es líquido sentimental; es lo que se ve, es la señal y el resurgimiento y es también el todo y la nada. Las máscaras, el mirar, el amar, son parte de una misma sinfonía, de la que se desprende una sola cuerda y de ésta, cinco variaciones. Límites, puente, espejismo, sed, noche y ojos son los cimientos de una ciudad y tam bién son glosa. El espíritu continúa el viaje hasta aterrizar en la isla recóndita, virgen; la isla llena de pájaros de proas amarillas, encarcelados pero libres, vivos pero muertos, aves que nos emparaísan, que gimen mientras el tiempo vuela, hasta llegar a los innombrables.

Los pájaros son el [pre]texto, aunque ninguno vuela —o todos lo hacen—. La poesía, al proyectarse en una tensión del yo, fundada con elementos de la realidad, supera el paso del tiempo y el espacio, construyendo un túnel por el que poeta y lector pueden trasladarse hasta tocar lo escrito, vivirlo, atraparlo y dejarlo ir, justo como a un pájaro.

En la isla se posa el sentimiento en forma de pájaro. Ésta vence la resistencia de la materia, se refracta en un conjunto de figuras que se repelen y se atraen, sin importar la ruta que puedan tomar.

Este libro es manifestación del pensamiento y del sentir expresado con amor y rabia, denuncia y pasión, metáfora y realidad, pasado y futuro, luz, mas no sombra, o a veces sombra y otras veces noche. La actividad creadora es una implosión eleva da a su más alta tensión. Resulta de magnificar el sentir obsesivo y visceral de toda poesía, que en tanto conciencia se desenvuelve a fondo, tomando aspecto de lírica. El libro se abre al azar y el agua aparece como lo que se ve y no como lo que se bebe: entre la lengua, agua nítida, corrediza, tangible, sin sabor, invisible, contemplativa, insatisfecha. Si se acude otra vez al azar (o esta vez al consentimiento), se llega a la isla, donde hay aves, pero también lunas, nubes, sombras, cielo, colores, cuerdas, lluvia, tiempo, templos: todos ellos bajo la lupa del lector.

Éstos y otros son los vasos comunicantes de Otra isla llena de pájaros (valga el epígrafe de André Bretón en la obra), de Benjamín Valdivia, publicado por la Editorial de la Universidad de Guanajuato. Representa el volumen 4 de la colección Cocodrilos, dirigida a la difusión de obras de narrativa y poesía de autores tanto del estado de Guanajuato como del país, así como internacionales, lo que reafirma el esfuerzo de la editorial universitaria por la producción y divulgación de obras de creación artística.




Edgar Magaña (Moroleón, Guanajuato, 1987). Maestro en Artes por la Universidad de Guanajuato. Sus cuentos “Opus a Lucía”, “Sin dedicatoria”, “Inmaculados” y “Réquiem por un cuento” fueron publicados en libros colectivos. Integrante del Fondo para las Letras Guanajuatenses 20162017 y de Altaller (taller universitario de creación literaria, Universidad de Guanajuato), 2013 y 2014, ambos en el rubro de escritura de cuento. Ha publicado artículos de análisis literario y artístico, así como reseñas, en medios académicos e independientes.