No. 132/DEL ÁRBOL GENEALÓGICO

 
Treno por la tumba de Celestino L.


José Landa
 

 

 

No vuela el pájaro, el aire se posa en una rama.
En su quietud, la tarde amarillea como espesura
     del más viejo cedro
y cae, tapiza el suelo del amargo silencio.
Junto a la tumba nace un coro de ayes. Trenan
      los descendientes con ardor de vaciedumbre:
Antaño, fumabas habaneros a la orilla de lagos donde
      el tiempo se detenía,
eras el bravucón viento-del-norte que se arremolinaba
      sobre los pueblos
y ponía a temblar las raíces de los nacaztles,
hacías bajar a tierra las flores de los delfas blancuzcos,
sacudías los huesos de árboles carne-de-perro
y abrías con tu caravana de bestias los ríos más profundos
      de lado a lado.
Viejo comerciante, vaquero piel de haya, coraje de toro
demoníaco, rubio pez,
aquí encendemos un relámpago en tu nombre,
gritamos de furia y dolor por tu muerte de treinta y cinco
      lunas,
nos arrancamos las sombras a pedazos, nuestras uñas
      gotean oscuridad,
padre de mil generaciones,
por tus manos de sorda lumbre,
por tu pecho de rumoroso río,
por tu andar de fiera nómada,
por tu mirada ansiosa de montañas,
por tu mordida infelicidad morida a solas,
por tu queja de eterno insatisfecho.
Aquí encendemos un relámpago en tu nombre,
nos aliamos para quemar los corazones de quienes
      quemaron tu corazón,
para cobrar tu sangre.
Nuestra rabia es infinita. Nuestra rabia es infinita
como infinita es tu distancia.
Aquí estamos todos, encendemos un relámpago
      en tu nombre, somos tu descendencia.




José Landa Rosas (13 de junio de 1976) es escritor, periodista y pintor. Ha publicado los libros de poesía Tronco abierto (FECA, Campeche, 1993), Habitación del cuerpo (Ed. del Artesano, 1996), La confusión de las avispas (CNCA-Fondo Editorial Tierra Adentro, México 1997), Álbum extraviado en aguacero (Mantis Editores, Guadalajara, 2005) y, como compilador, el breve volumen de narrativa erótica El tacto y el verano (FOMES, 1996). Se encuentra en proceso de edición el CD antológico Lo dicho, dicho está. Ha recibido la Primera Mención Honorífica en el Premio Nacional Punto de Partida en poesía (1993); el Premio de Poesía José Gorostiza, de Tabasco (1994); el Premio Óscar Alberto Pérez García (1995); Mención Honorífica en el Concurso de Ensayo Francisco Álvarez Suárez de la UAC (1996); los premios nacionales de poesía de San Román y de la Universidad Autónoma de Campeche (2004). Ha ganado la beca del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, como joven creador (1993) y como escritor con trayectoria (2002), y la de Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (2004-2005). Como periodista ha obtenido el Premio Estatal de Periodismo (2000), y como pintor el Premio de Viñeta Punto de Partida (1994).