DEL ÁRBOL GENEALÓGICO / No. 185


 

Dos poemas



Lucía Rivadeneyra

 

 

 Epígrafe para tres poemas*

                                                                                  Y yo te invoco en sueños, y me salvo,
                                                                                                       y al salvarme te salvo si me escuchas.
                                                                                                                                  Rubén Bonifaz Nuño

 

1. COSTURA


La tarde del viernes
compré al mayoreo
hilos, agujas, dedales

La noche del sábado y domingo
me puse a trabajar

La mañana del lunes
supe que era imposible
remendar más tu presencia.


2. SOLIDARIDAD

                                                                                                      A Rigoberto

Le he tomado cariño al perchero
pues recibe con humildad
tu saco, tu camisa, tus pantalones

Es mi cómplice más firme
porque cuida celoso tus ropas cuando me amas

No te dice que las acaricio mientras duermes
ni que en sus ojales abrocho mis sueños

El perchero sufre conmigo
si descuelgas tus prendas para irte
a caminar sin arrugas por las calles.


3. VESTIGIOS

Hoy en este martes ciego
tus manos insolentes me recorren
tus palabras subversivas contraen mis adentros

Acepto el allanamiento de morada
mientras cae el peso de tus años en mis ojos

Al llegar el armisticio
alta la noche en este martes de bálsamos
queda en tu espada la huella de mis ansias

Mañana todo será miércoles de ceniza.



Hospital**


I

Quiero imaginar cómo me miran,
en extraño colchón,
los que vienen de afuera
los que huelen a calle, a periódicos.

Quiero imaginar cómo me miran
pasados veinte días
de holganza dolorosa
de llantos sostenidos
de cambio de trincheras.


II

Aquí todo es perverso.
Las camillas no tienen
ni un punto cardinal.
Los viajes son sirenas de ambulancia.
El tiempo en una gota
tiembla, y el agua es suero.
La cama en su blancura
tiene la frialdad insobornable del pepino.
Y el dolor, como una flecha muy agria,
da en el blanco del hígado.


III

He reconstruido lunas, griteríos
y juegos de una escuela
lejana y de altos muros,
perdida en la memoria,
porque aquí la pared
es muda y es biliosa

Mientras agujas perforan mi orgullo,
en afiebrados sueños, palpo rosas
algodones para olvidar los de hoy,
blancos y sin azúcar.


IV

Enhebro la paciencia en el dolor
porque no puedo huir
de esta celda con aire artificial,
donde la angustia se diluye a ratos
con la respiración de mis amigos
que incendia puertas, sábanas
y ensoñaciones de mi piel que vive,
bajo sospecha médica, en clausura.

Pero para saber cómo me miran
en extraño colchón
he querido moverme,
andar hacia el espejo y no he podido.

                                                      

 

 

* Publicado en Rescoldos, UAM-X, México, 1989.
** Publicado en Rumor de tiempos. Antología, Secretaría de Cultura del Estado de Michoacán / Jitanjáfora, México, 2007.
 

Lucía Rivadeneyre (Morelia, Michoacán, 1957). Comunicóloga y maestra en Literatura Mexicana por la UNAM. Sus libros Rescoldos (UAM-X, 1989), En cada cicatriz cabe la vida (Casa Juan Pablos/Instituto Michoacano de Cultura/Instituto Municipal de Cultura de Torreón, 1999) y Robo calificado (Colibrí, 2004) fueron merecedores de los premios nacionales de Poesía Elías Nandino 1987, Enriqueta Ochoa 1998, y Efraín Huerta 2003, respectivamente. En 2007 publicó la antología personal Rumor de tiempos (Secretaría de Cultura de Michoacán/Jitanjáfora). Participó en el libro colectivo Versoconverso. Poetas entrevistan poetas (Instituto Municipal de Cultura de Durango/Ediciones Alforja, 2000). Está incluida en una treintena de antologías y ha sido traducida al italiano y al purépecha, entre otros idiomas. Es catedrática de la unam desde 1981 y ejerce el periodismo en medios de circulación nacional.