POESÍA/No. 180


 

Fin de Amorexia/ Chichén Itzá/ Soy un Quilombo



Andrés Mendoza del Valle III

S.E.N de Preparatoria abierta sede Mérida, Yucatán
 

 


El día de mi cumpleaños Plutón dejó de ser planeta.

En los prados silentes del hambre del hombre / Moran un par de verdades absolutas / Tus versos
de un destierro que no llega / Tu tinta maculando mis nudillos con promesas / La sangre
amontonada en la maleta / No quedan ya desfiles ni atentados / Sólo un sopor parecido a una
sordera / La guerra fría de todas las ideas / Repletas de neuróticos amantes sin playera
/ Músicos con unos dedos tristísimos sin playera / Amigos muertos yendo a fiestas sin playera /
Nosotros sin playera infiltrados en la arena / Inventando otra vez la primavera.

El día de mi cumpleaños regálame el ansia de una fuga / En Re menor, al fondo de tu garganta /
Al cuadrilátero de tu mordida, a sus orillas / Regálame todos los discos de Bob Dylan /
Autografiados en rojo por tu boca / Regálame planetas, nebulosas y mareas / Un regalo que sólo
conozca mi cabeza / Un engaño de labios, de jump-cuts y pirotecnia francesa / Y no dejes que
nadie más la vea / Y no dejes que nadie más nos vea / Regálame el ansia de una fuga hacia la
muerte / Mi única certeza.

Lo Itzá se te nota a leguas / Pero su humedad se acentúa con más paciencia en tus caderas / Y
en tu pelo / En tu espalda donde alguna vez se imprimió la galaxia / Y ahí estamos todos, todos
los hijos y los nietos / Si te pones tus gafas podrás ver nuestra casa / La saudade destilándose en
la mesa / Un brindis, una canción que no termina nunca / El queso parmesano a quemarropa /
El pan, el hummus nuestro de cada herida / La voz de Leonard Cohen dentellando en las
ventanas / Erizando las fibras del mantel / Donde murió una copa de vino chileno / Un cachito
de dicha y dinamita, a 60 pesos la botella / El humo asciende, asciende, conoce todo lo que
ignoro / Se mueve tiritando y hace llorar tus ojos / Me quedaré a vivir en el milímetro previo al
beso / Que se apaguen las luces es mi último mesiánico deseo / Te voy a llevar a conocer otra
versión del universo.



La esperancita / Bruja del agua seca.

Y se va cayendo poquito a poco lo que no fuimos / El 10 de mayo de hace quince años, sin un
regalo / Mi madre y el piquete de alacrán entre sus manos / Te olvido o te recuerdo, no distingo /
Somos un pedazo de glaciar que se desprende / La nostalgia de Pangea / ¿Sientes lo mismo que
yo en la caída? / Que al fin en esta depresión post-parto que llamamos vida / En esta muerte
pasajera / Ligera y casi en broma / Al fin y de una vez por todas / Iremos a dormirnos calientitos.

Hablaba de caídas / De que siempre nos han cortado mal el pelo / De mi pulgar en tu boca y que
Sartre era feo / De que su Ser y la nada funciona bien para atrancar la puerta / Para pararnos en
él y vernos mejor al espejo / De una lesión en el pie / De que no me cansa el sexo.

Hablabas de maravilla y hablaba de maravillas / No me juzgues, no tengo la culpa de ser solo /
De la libre asociación de las palabras / De como supernovas el derivar de mi mente / Y de esta
esperancita del amor que tú me das / Que no sé dónde está pero se siente.



Traducido a ningún idioma / Amour Fou.

En la portada del cuerpo puedes leerlo / Amour Fou / En letras grandes pero invisibles / Letras
de leche y miel escurriendo por debajo de tu lengua / Bebed hijo mío, el mundo es tuyo, la carne
es tuya / Los oráculos de oro y mentiritas / Toda la mitología de miles de años de aburrimiento /
Mira cómo se derrite el tiempo, los años arden / Entre una era y otra sólo hay montones de tela /
Y todo lo que fuimos, ropa vieja.

Los mismos de siempre fabricarán precipicios / Osarios para tu disfrute y tu consumo / Habrá
que continuar con la proeza / De guiar las avalanchas a la tumba / Nadie te va a explicar nada /
Eres sólo una mano sin reverso / Un horario diferente a todos los del mundo / Te verán resucitar
al segundo día / En las noticias de la mañana / Te amarán, te odiarán, te tendrán miedo / Nadie
podrá jamás decir tu nombre.

Te han de reconocer en todos los aullidos / Con tus cejas mesiánicas de orden toscano / Todos
esperan la magna respuesta improvisada / Fumar del hashish decomisado al Santo Imperio
Romano / Y bailar y llorar y bailar y llorar y bailar y llorar / Esa hermosa costumbre de no
entender nada / Financiada por empresas refresqueras / Que en sus campañas publicitarias
declaran: / Se queman bibliotecas a domicilio.



No tomar prisioneros.

La década aún retumba en los pasillos / El vertedero incontrolable de todos nuestros sueños /
Las mentiras y poemas, los mangos aplastados en el patio / El añil, la cal en los zapatos / Un par
de Repúblicas Platónicas pagadas por adelantado / Con dinero prestado
Disfrazados de Horacios / Asaltamos dulcemente los cuarteles / De libros empolvados por
comisarios abyectos / Ignorantes incluso de su escarnio / Tomamos por derecho prisioneros /
Que se unirían a las filas de la horda / De caudillos imberbes y sedientos.

La década nos secuestró y no pide rescate / Ni quién quiera pagarlo / Somos los rehenes de los
rehenes liberados / Por eso inventamos el Síndrome de Esta-calma / Imitamos a Houdini desde
entonces / Porque en el cuarto de atrás, el cuarto oscuro / Nuestras ideas incestuosas se cogen
entre ellas / Mientras tanto / Ahí en el relleno sanitario envejece / Todo el pelo que alguna vez
nos cortamos.

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Fin de la infancia.

Planeamos otra vez la recaída / El cúmulo perfecto de acciones imperfectas / La danza patética
de nuestros desencuentros / A qué le tienes miedo, a mí o al miedo / Al rescate o al secuestro /
A estar jodidos o a estar contentos / A estar igual, a estar igual, a eso es a lo que yo le tengo
miedo.

Hay imanes bajo nuestros pies, no es un secreto / Un titiritero inverso, inmerso en el subsuelo /
Quién dicta esa sentencia, los egos son panfletos / Yo traicioné a la revolución, lo digo sin
vergüenza / Las utopías me quedan grandes, me vuelan el sombrero / Que si el cabello corto,
que si el cabello largo, que si el cabello negro / A la caída del cabello, a eso también le tengo
miedo.

Venganzas rídiculas, vacías / De hojalata y sin corazón / Burocráticas alianzas, que nos llevan
siempre al insomnio-patíbulo / En la Irreal Academia de Nuestras Lenguas / Coróname,
coróname de espinas ahora / No esperes más, dame mi homenaje en vida: Pendejo Honoris
Causa / Yo llevaré flores a la tumba que cavé para ti, mucho antes de conocerte.

Ya estuvo duro y ya estuvo suave / Tuve suficiente de este deforme de gobierno / De las guerras,
las treguas, los armisticios / Quédate con el imperio / Esta vidurria de dialécticas inocuas / Del
malo contra el bueno, del agua contra el fuego, de indios y vaqueros / Me avalan las encuestas:
Yo tropecé primero.

No queda nada, sólo la leche derramada extrañando a su vaca / La casa que no recuerdas / La
mañana a dos de tres caídas, sin límite de tiempo / Todo, si se ha de acabar se acaba, el cuento
de terror, el cuento de hadas / Y todo es más sencillo, o al menos, menos, cuando no queda nada.

No me retracto, llevo al empeño la medalla que gané en tus olimpiadas / Ya estoy muerto, es mi
mejor coartada / Deserto al desierto / Se acabaron los peces / La bola a la buchaca, la mano
empalmada / Alguna vez pensaron que habría retorno / No hay nada, sólo un coro, un eco, un
Páramo sin Pedro / En tu boca seca una carta en que confieso, mis secretos sin voces / Un par
de sueños atroces / Que darían lo que fuera por ser nuestros.

Robé un elefante blanco para ti, lo fundí, tapé con él mis muelas picadas / Las cosas que se
dicen, los adioses / Los olvidos que se heredan de Pessoa a Pessoa / En el país más idiota del
mundo / Lleno de Juan Diegos de 2 metros de altura / Con un sexo subrepticio estampado en el
ayate / Allá en el cerro, subí al cerro, dancé en la cima del cerro / Vi todas las ciudades, menos
una / Pájaros que volaban a casa y no llegaban nunca / Algunas caras y millones de espaldas /
Me aprendí un par de manos / Vi el amor a los ojos, pero no pude sostenerle la mirada / Daumal
tenía razón, no puedes estar ahí mucho tiempo / Hace calor y frío, hace miedo / Y en ningún
lado venden cigarrillos sueltos / He aquí un último tiro, un último despojo de nostalgia vestido
de consejo / Cuando te canses de oírme hablar del cerro / Es fácil, sube al cerro.

Aquí se acaba mi infancia / Éste es el fin del juego / Hasta la basura se separa.



Renuncia al cargo.

No me da la gana ser un hombre / No me da la gana hacerme cargo / Las ideas, las misiones, el
sano juicio / No me da la gana el mecanismo / Quiero quedarme en casa todo el día /
Masturbándome en silencio / Olvidarme de que existen las mujeres / Los procesos / No me da la
gana el transcurso del tiempo / Las estaciones del metro / Las fases de la luna / Los nombres de
pila, los espejos.

No quiero buscar más / Renuncio a mi derecho / A la búsqueda incesante de los hechos /
Renuncio a las calles que conozco y a sus perros / Al año en que nacimos y al imperio / Al brillo
en tus pupilas y la sangre en tu cuerpo.

Recuerdo bien lo que decías, no olvido tus palabras / Enseñar a Proust y a Dostoievski en las
primarias de México / Que Reyes y Paz fueran asignaturas obligadas / Piénsalo bien, ¿Cómo
podríamos, entonces, burlarnos de los que son más tontos que nosotros? / No sería especial lo
poco que sabemos.

Renuncio a mi renuncia / No me da la gana ser congruente.



Te siento japonés.

Míranos otra vez, perdonados y felices / Ustedes siempre un poco más reales / Ustedes siempre
un poco menos solos / Míranos otra vez, qué maravilla / Cortando el césped de la alegría perdida
/ A la caricia rota en la camisa / Acurrucados contra las cornisas / Del fin del mundo y sus siete
u ocho maravillas.

No había soñado tanto desde entonces / Una versión más novedosa de la muerte, que supone /
Las escapadas nocturnas al bar La Pesadilla / Que incluye, a modo de cortesía / Visiones varias
y heridas las lamidas / O lamidas las heridas / O todo lo que se te ocurra a ti también.



E quem sabe então Cozumel será alguma cidade submersa.

Tengo lo que quieres / Lo que todos quieren / Saliva / Hay quien dirige países enteros con saliva
/ Que lanza a la guerra a todo su pueblo / Sin miedo y sin retorno / Hay quien da la vida, quien
da la muerte / Por saliva / Y si acaso juntaras la tuya con la mía / No te das cuenta / Que hasta
los muros más altos tiritan en el agua / Hundiríamos la luna / Podríamos ser dios / O aún mejor /
Una humedad / La edad de una marea. /

Oceánica, impasible / Copépoda irresistible / Te filtraste entera / En mis poros / En la boca de
las ballenas / Iridiscente / Un destello aéreo / Un mahi-mahi disfrazado de altocúmulo / Una
manchita de aceite en un charco / Que te refleja a ti misma en lo más alto. /

Has nadado de noche en el abismo / En tu propio fluido / Empapada en azul cobalto /
Reventando higrómetros y moralinas / Quién te inventa / Quién formula el cauce de tu nombre /
Si has nadado de noche en el abismo / Si te hundes / Y eres el fosfeno que ven mis ojos abiertos
/ Cuando todo lo demás es sólo un lívido reflejo / Por qué no fumas mi Nitrox / Y sin tocar el
fondo nos hacemos / Un batiscafo de humo / Volutas bajo el agua. /



Cesación de Fibonacci / Fin de la espiral.

Encontraste un banded tulip / No sé cómo se diga eso en español / Como tú decías / Ignorance is
bliss / Pero es imposible ignorar / Tu cuerpo en la arena / Un día de verano / Fatal e improbable. /

El espejismo / El mirage de tu amor nácar / Me parte, me sedimenta / Me reconstruye / Pequeñas
rocas molidas por las eras / Sombrero grande y gafas oscuras / Detrás de ellas tú, oculta /
Desnuda y expectante / Emperatriz de la aragonita / Pones al alcance de los hombres de la tierra
/ El calcio del big bang en tu mandíbula / En el dedo más pequeño de tu mano izquierda / En
tus pómulos de la realeza mesoamericana / Sobre tu abdomen versátil / De proporciones áureas /
Dentro y fuera te cristalizas / El primer huracán con nombre maya / Coloqué el banded tulip
sobre tu ombligo / Un poco de arena cayó de su interior / Eso era la vida. /

Madreperla, me cambié de casa / Perdí mi casa, mi caracola / Regálame otra vuelta en tu esqueleto
/ Ver cómo eres por dentro / El logaritmo de tu organismo / Girando, enredándose / Si tengo
suerte puede que esta vez me mate / Pero no me mata, no me matas nunca / I’m the third largest
coral reef in the world / Soy invencible, mastícame / Acércame a tu lámpara de Aristóteles /
Devórame, no tengas miedo / Esto es sólo una valva más que me desnudas / Que te desnudo /
Un peso más que se hace polvo.

Estuve ahí / Te hice el amor sobre la playa / Y volverá a pasar / Aunque para ello tenga
que esperar / Convertirme en un bandid tulip esperándote en la arena / Ven a encontrarme / Yo sé
que podrás reconocerme / Ponme entre los labios de tu sexo / Yo ahí, concha entre tu concha /
Volveré a la vida / Eadem mutata resurgo. /



Idolopeya / Río Hondo.

Si dije que mi amor estaba muerto / ¿Quién es éste que habla entonces? / La sombra de la
sombra encarnizada / Mi ensayo permanente de calvarios / Te dice adiós mi Lázaro / En este
funeral que no es ni el suyo / Y todos los demás Lázaros / Incluso aquel, Cárdenas Del Río / Pon
atención en ese último nombre / Cuando te cansas de amar a nado / Hundes las uñas en el barro
/ La tierra firme, el soliloquio y el peregrinaje / El hurto de otras reliquias / Un par de códices
aniquilados / Rapaz criatura terrestre / Ahí es cuando te crees que has venido del polvo / Y
buscas otra vez hacerte polvo / No es tan fácil cómo se organiza el agua / Nuestros recursos
fluviales / En un descuido breve, discreto como la grava embotada del fondo / Ya traes un río
adentro / Hecho de otros cabellos, de nuevos tenis viejos / Otra casa de citas, otra casa de
espejos / Se ha hecho alguien un río, un sosegado flujo / Desordena con paciencia todo ahí
dentro / Ganan los pescadores / Ganan los tricicleros que te llevan del muelle hasta tu casa /
Gana el panadero por cuyo pan haces fila hasta en sueños / No pierde nadie cuando nace un río
/ Ahora tengo otro afluente que no es el tuyo / Anastomosado / Pionero del relato /
Desembocándome, desenlenguándome / Pero al final te encuentro otra vez ahí dentro / En la
a-mar / Todos sabemos a dónde conducen los ríos. /

Traigo un par de trilobites colgando del costado / Me acerco otra vez al rompeolas a través de un
cuerpo / En mis labios ya se demora un sabor de agua salada / Tomo una bocanada / Desnuda,
como la roca sin musgo / Me ausento / Y en esta línea paralíptica / Ni siquiera voy a decirte que
te amo. /



Juan Pech Mackandal (i).

No soy Papá Bon-Kè / No soy Fray Diego de Landa. /

Armar y desarmar es el amor / Y todo amor es un quilombo. /

Te cortaría la oreja izquierda y la llevaría a mi casa / Como a los prisioneros de Saigón / La
colgaría a mi cuello / Con una soga de henequén dorado / Tejida a mano por diez mil de mis
esclavos / Traídos de Tekax y el Cabo Haitiano / La colgaría en mi cuello como una medalla / Sí,
a mi cuello como una presea / Tu oreja amerindia, bronceada / De bronce / Porque en mis
olimpiadas el ganador se lleva el bronce / El oro no me gusta y la plata me aburre / Ése será el
souvenir que lleve al otro lado / Guiado por mi techichi / A esa plaza de armas donde seré
quemado / Pero primero me cortarán un brazo / Te lo darán de trofeo / Y dirás que soy un héroe
o un tirano. /



Nicnotlamati / Juan Pech Mackandal (II).

Tu lengua no me la aprendo / Me fija a un campo de algodón repleto de murallas que ni Paz
imaginaba / Siempre que se hace un surtidor de voces / Turix con y sin élitros / Conozco sólo
trazos de tu idioma / Que evoluciona a través de los días / Y se aglutina tu lengua en mi lengua /
Se sufija, prefija, infija y se carcome / Como a las piedras el tiempo y las botas / No te subas a la
gran pirámide del Sol / Las fotos, por favor, sin flash / Sin luz, sin memorama / Sólo el deseo de
tender un hilo negro / Negrísimo / Que aniquile a los supuestos descendientes de la gloria
romana / Y a tus mitos / Yo sé que te interesa más Nat Turner que Jacinto Canek / Lincoln que
Sucre / Savannah, Georgia que União dos Palmares.

No cometamos el pecado de destruir nuestra raza / La mixtura en que derrotamos a la esfera / El
fin del amor es el único cisma / No me olvides / Aún nos queda el ragtime, el candombe, la
zamacueca y el hip hop / Las Guerra Floridas / Los gritos en el campo / México, casi liberado /
En el que tú vales más que yo, porque tus dientes son mejores. /

 


Andrés Mendoza del Valle III (Cozumel, Quintana Roo, 1988). Estudia el último semestre de la Preparatoria Abierta en la rama de Humanidades. Becario del PECDA Q. Roo en 2008 y 2010 (Poesía / Guión). En 2011 ganó el primer lugar en el primer concurso de Cuento Corto organizado por la Facultad de Antropología de la UADY. En 2012 obtuvo el primer puesto en el Concurso Internacional de Cuento Cada Loco con Su Tema a cargo de Benma Editores. Desde 2006 codirige el colectivo independiente Hazme Sentir, con el que ha editado la revista Soliluna, formado el ensamble audiovisual Anémic Cinéma y obtenido el primer lugar en las ramas Videoclip y Ficción en el primer y segundo concurso de cortometrajes de la UQROO campus Cozumel.