EDITORIAL/No. 179


 
Punto de partida presenta en este número una selección de poesía puertorriqueña actual preparada por Mara Pastor y Nicole Cecilia Delgado, quienes decidieron compilar no poetas sino poemas de distintos autores. Así, se dieron a la tarea de buscar y revisar verdaderos tesoros perdidos en bibliotecas, fotocopias, librerías y libreros. El resultado es esta selección de poemas publicados (o escritos, ya que incluye inéditos) entre 2001 y 2013, la cual forma parte de un trabajo antológico más extenso. Frente al margen de acción de esta revista, que se dedica a la difusión de nuevos autores, Pastor y Delgado optaron por una apuesta diferente: no asumir a los poetas como “jóvenes”, sino mostrar un segmento de la vasta producción poética puertorriqueña de años recientes. El resultado es esta muestra del trabajo de once autores, la mayoría nacidos en los años setenta, algunos en los sesenta y los ochenta.

Al acercarme a la poesía de Puerto Rico cobijo más dudas que certezas: a pesar de la proliferación de contactos entre autores y la difusión de la obra en blogs y páginas electrónicas, ciertas literaturas permanecen más invisibilizadas para el público que otras. En este tenor, Mara Pastor y Nicole Cecilia Delgado afirman en su presentación a la muestra: “pareciera […] que la literatura puertorriqueña (también la Historia) necesitara volver a escribirse, en un circuito de repetición interminable, después de oleadas de censura, desaparición sistemática y conveniente olvido”, y plantean precisamente que el acceso a la información y las nuevas tecnologías pueden interrumpir este circuito. La paradoja es que esta reinvención constante se da en un medio donde proliferan los recitales, las publicaciones independientes; en un territorio que organiza festivales internacionales de poesía y vive la efervescencia de ediciones artesanales que privilegian el hecho poético y propician la interrelación de los escritores.

Complementan la muestra los espléndidos collages de la ilustradora Lorraine Rodríguez Pagán y los poemas de Manuel Ramos Otero, quien abre el Árbol Genealógico. Es suyo el verso del que Pastor y Delgado toman el título de la antología, por demás acertado: “Vientos alisios”. Éstos soplan desde los trópicos hacia el ecuador con velocidad y dirección relativamente constantes, y moldean el clima y la temperatura de las Antillas, incluida Puerto Rico. Punto de partida pretende, con la publicación de esta antología, contribuir a romper el círculo de desmemoria que mencionan las compiladoras y hacer partícipes a los lectores mexicanos del soplo firme de la poesía puertorriqueña actual.

 


Carmina Estrada