18 POETAS DE VERACRUZ/No. 167


 

foto-antunez.jpgMarco Antúnez Piña



Xalapa, 1984



Herencia filosófica

definitivamente tú no te pareces a mi madre
                                                            ella
cuando triste de la vida le zumba la infinita abeja de la memoria
se cansa se cae      pero no se desmorona
tampoco pido que la imites en su maravilloso oficio
ella busca alternativas fluorescentes o audaces
no viaja      no va a terapia      no anda en bicicleta
plancha nada salta y pinta un burro color de rosa
para discurrir su propia congoja en la abolición del gris y el rebuzno
y si le preguntan los policías      por qué?      por qué rosado?
confiesa      estoy melancólica
y llora nietzscheana con el burro por no encontrar caballo vapuleado
pinta y pinta con ahínco horizontes trepidantes
sale corriendo hacia la colina
en busca de la plenitud confusa o confuciana del oriente
se pierde por un minuto
o incluso por un siglo de argumentos aristotélico-tomistas
como si nunca más volviera
pero en realidad se lleva la manía helénica de las aves y los barcos
que nunca descartan el retorno a la costumbre

nosotros la esperamos en casa




Favor de guardar silencio

                                               ...es decir
no que se callen sino que no prosigan revelándose el porqué o el cómo del decir sino mostrar francamente sin reglamentaciones frenéticas          infladas felices u oligofrénicas          y no vislumbrar que por ejemplo          yo digo que diré que algo que fue dicho se desdice y dirige          cabalmente          de algún modo diciendo que          dirá lo que ya se dijo tantas veces por decir un delatar de latas que definitivamente es versar con tritones en la boca bulímica          y qué dirán          cuánto miedo me dan los críticos de las revistas          el lupanar escatológico de la burguesía cultural o los segregados maletas          uy sí          como si uno no se afiliara si pudiera          hasta reseñas afiladas se escriben para ver si eres tan crítico como académico y no resultas un fraude (as they said) en la morgue intelectual sin perentorio pizcar al poniente de semejante pasarela asolada de cistitis y sumo frío en pleno pleistoceno          pero qué tal          por antipático y madreador ya no          peor si eres güerito novelero petit monsieur que gravita al desborde sudoroso del Sol y te gustan las novias que simulan ser niñas menores de dieciocho primaveras por resbalosas o tetas siniestras          pero no prostitutas para nada y nada que ver          sino porque se les resbalan sus ex amantes como si nunca hubieran existido          aunque para tu infortunio ni siquiera tu pareja dulce dulcinea y alevosa negará lo que dicen los demás          quienes te dirán que tu decir es demasiado de derecha por poco barda aunque escribas con la zurda como tu madre que también fue beisbolista de grandes ligas hasta que naciste para desmantelarle la fiesta a más de uno entre tumbo y letanía          tremendas bribonadas al pie de la tierra          y que te pones a fanfarronear la abertura que presumes bajo tus narices vadeando desde tus vértebras atonales          el idioma de las morsas (‘cause you are the walrus)          maldecir al coco          las quinielas          por el tautológico argumento de que al hablar el individuo pretende señalarnos algo          después de tantos homínidos millones de años distantes del universo y sus posibilidades oscilantes en torno al térmico testimonio termodinámico que se desbarata cuando el blablablá es tan escatológicamente significativo          patético y pisoteado como un acanto sobre la curul más cara al Sínodo de Trento          lúdico quiste que desconfía de las cofias siniestras del Día y la Noche

                                     es sólo un decir          pues

así que no digamos sin dejar de lado un triunvirato desdeñoso de dimes y diretes dirigidos como dirigibles bélicos a lo largo y corvo de un raso cielo          zanjado en un lujoso monte deífico de verbos vírgenes para vírgulas y bisnietos nacidos en bisiesto que se encamararon barbechando los corazones rotos de los orgiásticos deudores de la mitología griega olímpicamente ignorados como si fuera un deporte de a ver quién más calla          el bisbiseo lacónico divulgado entre los paleontólogos asustados con los huesotes hallados en Occidente          hogueras forasteras harto teológicas confundidas con alienígenas no manches          casi lloran estos fuegos feéricos por las ladinas interpretaciones que en Estocolmo tuvo a bien develar con pompa matemática el fulanito Swedenborg          qué rica risa que le daba y comezón con tantas ladillas          ¿te acuerdas Immanuel cómo nos burlábamos en el Collegium Fredericianum?          ¿cómo sigue el clima en Köningsberg?          Recuerda a los paganos     ay     acongojados de usar condones satelitales          pobres dioses cara de astros          olvidados por las turbas
enemigas del turbante
o la trampa que entrompa su sainete

                                     tampoco es cierto          es decir

se trata de desdecirme de decir cuanto no digo que diré nunca         ahora que no digo porque no creo cribar críticamente en el suelo modesto y desertar la luz que limpie mis apetitos de puritanismos alegóricos y lije con lejía las riberas negras de esta lengua lenta y letárgica por el ancho umbral de la palabra         la perorata nutrida de una nutria del lenguaje incapaz de expresar su corazón de oscura perla         lo que se dice entre dientes         porque lo que se expresa         no se puede explicar a través de aquello con que se expresa el ancho océano de besos nubecino         que busca su amparo y su cámara por no acertarlo en la lengua liminar ni el conilingüis de este rey rico en verborrea del decir malediciente y el porrazo sin manopla que celebra sus 25 primaveras desnucando un tímido turulato rococó que se le atraviesa durante un escenario barrunto de inmoladas lecturas barrocas fiesta y rock & roll cuando de tanto andar hablando dice algo jocoso          tan lúcido como una mañana lozana en un verano locuaz          y tiembla con un sesgado espasmo de frase etílica aderezada al por mayor con opacidades latinas y versículos griegos que no despertaron a la prudencia sino a su muy cara y ridícula civilización caníbal de visigodo dark avant garde          una amargura de peces que se solazan profanando sexual encanto como sus escamas o voces trituradas por una lengua sacra del sepulcro mortificado que nace vadeando
vocablos
en el ancho y siniestro mar
                                               del mal
                                            y la palabra

                   no me hagan caso          aunque todo es un decir


Marco Antúnez Piña. Es licenciado en Filosofía. Fue becario del Foeca de Veracruz en 2006 y en 2009. Obtuvo el Premio Nacional de prosa y poesía Timón de Oro 2009. Es coautor del libro La línea de sombra. Ensayos sobre Sergio Pitol (FETA, 2009), y publicó la plaquette de poesía Canta Caín & Pesca fantasma (El Celta Miserable, 2009). Actualmente es becario del programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), en el área de ensayo.